Filias
Aberran todos el creciente monte de mi pantalón,
La humedad entre mis piernas cerradas,
palpitantes.
Cierro los ojos, quiero entrar al escondite.
Cierro los ojos para no compartir la fantasía
Fantasía prohibida.
Son los cuerpos acostados en su propia vergüenza,
en la esquina
en el rincón más oscuro de la mente.
I. Rumear
Recostado a la orilla de la ventana,
siempre a las cuatro y cuarenta
corren todas en cuatro patas sobre el pasto.
El pasto húmedo retuerce mi imaginación;
Hay una, siempre hay una
Hay una de pelaje suave y blanqueado,
manchada,
sucia.
La imaginación vuela y yo me retuerzo con ella.
Fertilizó el pasto que entra en sus rumiantes bocas
Me siento a esperar hasta que llegue ella
sucia
lo mastica y lo vuelve a tragar.
Exploto.
II. Nylon
Tan solo me interesan tus medias de nylon.
El sonido del nylon sobre tus muslos,
no son ellos,
son tus medias.
Y así mi mano viaja ida y vuelta al Monte de Venus.
Tratas de montarme,
tratas de explorarme
y yo solo quiero tus medias de nylon,
su sonido
sus fibras sobre mi piel.
Cierro los ojos
Habito las pieles de nylon
Vuelvo en un beso
¿Cómo te atreves a besarme?
¿No sabes que solo quiero tu nylon ahogando mi garganta?
III. Ilegal
El viento cortaba el mecer de las hamacas
Soplaba el interior de mi sotana
Ya lo había visto,
suave, pequeño
del tamaño justo.
Lo había visto correr y gritar.
Era del tamaño justo
Dios no me perdonaría
Pero, el fuego me sofocaba
dentro del sacramento.
Su rostro era sagrado
y yo ya había crecido,
Era hora de abandonar el lugar de juegos
Era hora de ir al recinto de mi vergüenza
Mis deseos explotan,
silenciosos,
sofocantes,
inmortales.
IV Cleveland Steamer
Su ano.
Su ano es igual a todos
Mas, no lo que sale de él
Fruncido
Apretado
No puedo más.
La respiración se acelera
Su olor putrefacto me alimenta la piel
los sentidos,
el sexo,
la mente.
Me preguntó si su sabor me haría reventar,
mis pulsaciones resuenan.
Al fin sale,
todo termina
Siempre todo termina,
atormentándome.
V. Cicatrices de cuero
El calor de la habitación me inunda,
ya no soy la misma,
siento mi mirada cambiar;
siento mis labios saboreando anticipado el manjar.
Ya no te veo,
¿Dónde te has ido?
En tu lugar solo veo un objeto de mi placer, una presa sexual, un desecho
Te lo has ganado, los gritos resuenan y me llenan;
Mis manos, como garras, jalando tu cabello,
te obligan a girar
Tus nalgas en mi poder,
tu cuerpo entero retorciéndose
bajo el látigo, las cicatrices se calientan
igual que el flujo que humedece mis piernas,
Me ruegas;
y yo solo puedo esperar el momento que una lágrima de dolor caiga de tus pestañas
Tus pezones rosados, levantados
¿Cómo vas a decir que no, cuando se que te gusta?
Los veo oscurecerse bajo mis dedos, presionándolos,
retorciéndolos
Ya no puedo más,
¡llora maldita, llora!
Mi mano vuela hasta tu garganta,
se resbalan las lágrimas en el maquillaje
y ambas terminamos en temblores.
VI. Ojos.
La vista,
los ojos abiertos,
habían ranuras en la puerta,
la vista,
la vista me hace suspirar
mi mano viaja debajo del pantalón
Mientras los amantes se revuelcan,
en las sábanas,
en el suelo,
en mis ojos.
Amantes, uno, dos, tres
Mujeres, hombres
jadeantes, sudorosos
sin saber que complacen mis deseos,
sin saber que explotó y crezco
de la vista, hacia adentro.
VII. Gabardina abierta
Cuando las flechas marcan el otro lado del reloj,
la noche viste los callejones, las calles, los autobuses;
es la hora de satisfacernos a todos
y así siento la verguenza crecer en mi cuerpo,
la cubro con la gabardina negra de todos los días;
si estas paredes hablarán,
las acabó de silenciar con el llavin cerrado
Y hoy es noche de soledad,
de finales de turno,
de medias de nylon y tacones resonando en la noche;
hoy es noche de neblina y la gabardina negra.
Allá venía la primera de la noche,
era solo un botón que soltar
la vergüenza salto a la luz y creció con el grito sordo de su femenina voz.
Corrió y eso me llenó un poco más.
Desde el parque, en el autobús,
Todas gritaban,
tenía el control,
ya no debía sentir vergüenza:
Me temían,
hasta que la luz del sol les cubría la cara;
era hora de terminar encorvado,
en una esquina de la pared silenciada.
Épilogue
No hay esquina,
no hay salida,
no hay gritos que calmen estos pensamientos.
Al final, todos se rinden,
todos jadeamos,
nos retorcemos y los ahogamos
Y la ahogan,
la vergüenza,
fluye desde el vientre,
desde abajo,
desde adentro,
inundando el cuerpo.
Este blog es dedicado principalmente al erotismo lésbico. Aunque también publico cuentos de misterio, mi literatura se basa principalmente en erotismo lésbico. De ahí el nombre del blog, en honor a la Isla de Lesbos y a Safo de Lesbos. Espero que disfruten de leer mi material, tanto como yo disfruto de escribirlo.
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viernes, 4 de octubre de 2013
lunes, 25 de marzo de 2013
Instinto Animal
Puedo
vivir entre sus labios,
sintiendo
la feroz explosión bajo mi vientre,
puedo
sentirme humedecida, tan solo con una palabra de tus labios, o una mirada
tan
sumisa como voraz, tan inocente como deseosa.
Puedo
alimentarme, al ver sus curvas balancearse, rozando mi piel desnuda
Sus
piernas entre mis piernas, nuestra piel humedecida por tu esencia, por nuestra
esencia.
Nuestra
esencia que se mezcla, entre gotas de sudor, entre muslos y senos.
Su
espalda se arquea contra la pared,
mientras
mis labios descubren los rincones de tu cuello,
mi
lengua sigue el camino de placer
te
descubro, insaciable, los alrededores de tu oído
que
me incitan clamar tu nombre.
La
escucho, jadeante
su
respiración rápida, agitando su cuerpo
siento
sus pezones bajo mi mano levantarse.
Y
mis labios los buscan, y mi lengua los tienta
y
mis manos bruscamente los retuercen.
Poco
a poco, abandono mi cuerpo
Mi
mirada no se siente la misma,
soy
una mujer insaciable, violenta, erótica.
Ante
su piel iluminada por unos reflejos del sol que entran por la ventana,
me
convierto en la fiera velando a mi presa.
Ella
lo sabe y la desesperación se sale por su mirada
me
grita, me incita, me busca y me dice.
Su
cuerpo lo sabe y tiembla al ver los ojos de su depredadora.
La
tomo de los giros de su cadera,
de
su suave piel, a punto de convertirse en mi presa.
Ahora
está en el suelo, deseosa, abierta y rebosante.
El
olor de su esencia me llama, como a un animal en celo los llaman las feromonas,
me
abren el apetito, me desesperan el vientre, las entrañas
empiezo
a trazar rutas por su cuerpo, hasta llegar al manjar
lo
busco con la boca, con los labios, con los dedos.
Sus
gemidos, son como un canto de apareamiento,
me
terminan de sacar la bestia, el instinto animal.
Ella
está a flor de piel, retorciéndose, gritando
se
mueve y mi animal interno se apodera
no
la dejo, la busco, busco hacerla rendirse.
Estamos
en el clímax, sus contracciones me lo dicen
su
rostro me lo indica, sudoroso, hambriento, rendido ante mi
siento
como mi mandíbula se mueve al observarla tan vulnerable.
Los
espasmos me lo indican,
los
espasmos que empiezan desde sus piernas,
su
vientre, sus brazos.
se
mueve como si se aferrara a lo único que queda de su fuerza voluntad.
Es
muy tarde, el placer domina su dulce cuerpo
Su
cuerpo se desata en un mar de temblores, gritos y exhalaciones.
Mi
cuerpo no se puede dominar, ver a mi presa rendida es el pico máximo de
placer,
me
humedezco y siento como mi cuerpo cambia, pidiendo, hambriento, terminar de ser
satisfecho.
A
pesar de ser comida por mi presa, aún soy la depredadora
siento
su boca como traza caminos sobre mi piel,
es
el paraíso, se enciende el placer en cada una de las fibras de mi piel.
Pienso
que, su lengua debería ser una divinidad,
O
un santo aprobado por el Vaticano.
Abro
los ojos de vez en cuando solo para verla arrodillada frente a mis piernas
abiertas.
Ahora
lo siento venir, un espasmo que empieza desde el alma,
baja
por el vientre, me desgarra el cuerpo,
mi
animal se despierta feroz y quiere salir de mi cuerpo,
tembloroso
y húmedo.
Observo
su mirada satisfecha y ella observa la mía,
poco
a poco siento como mi instinto de animal en celo, no se duerme, solo se guarda
por momentos
puedo
ahora, ver su cuerpo sublime iluminado por unos rayos de luz
nos
abrazamos, mojadas, sudorosas, temblorosas y satisfechas
con
una mirada cómplice y con los cuerpos desnudos.
Observando
la belleza de la desnudez femenina.
Nos
miramos a los ojos,
conozco
esa mirada insaciable
le
correspondo su mirada y su cuerpo empieza a rozar el mío
se
posa encima y mi instinto animal se reactiva.
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